He aquí la primera, de carácter anónima como muchas de las que podemos encontrar por la calle. Ésta circula por internet ilustrando diversos blogs de todo tipo:
A diferencia de la que ilustra el prólogo del blog, ésta es de un color más claro debido a una distinta composición así como un tiempo de circulación distinto a lo largo del intestino grueso y delgado. El color dependerá mucho de la rapidez con la que los alimentos circulan desde el estómago para finalmente salir por el recto.
Parece de textura suave que viene explicado por el mismo motivo que su coloración.
Sin duda, lo que más sorprende es su tamaño. El gran volumen indica que el autor debió disfrutar mucho, vamos, que se quedó como Diós después de echar este pedazo de elemento.
Pero no es oro todo lo que reluce, si la textura no hubiese sido tan suave como se aprecia el autor lo podría haber pasado muy mal, ya que semejante truño con algo más de dureza podría haber causado daños irreversibles.
Lo que nos muestra que esto de cagar es como la vida misma, hoy estás tocando el cielo y a la que te descuidas: zas! más escocío que un mojino.

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